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Respuesta crítica a la «Carta al Grupo Socialista Libertario» de la FICI

Posted in Todo by gslweb on junio 22, 2010

A modo de introducción

Desde finales del 2008, un militante de nuestra organización entabló una serie de correspondencias con un ex-militante de la  FICCI (Fracción Interna de la Corriente Comunista Internacional), ahora integrante de la FICI (Fracción de la Izquierda Comunista Internacional), en el cual se le ha planteado la posibilidad de un debate más desarrollado, a fin de discutir ciertas posiciones que ya nuestro compañero de organización le había mostrado.

El documento de la FICI es, pues, una respuesta a una de las cartas que se les envío, y es al documento mismo que lanzamos una contrarréplica [1].

Nosotros vemos la necesidad de responder de manera crítica a la carta, puesto que expresa: 1) Desconocimiento —u omisión— de nuestras posiciones; 2) Contiene afirmaciones que nosotros nunca hemos hecho y no haríamos y, en tanto, la discusión que intenta mantener la FICI no es ya a las posiciones del GSL, sino de la idea que tiene sobre él.

En el primer caso (desconocimiento de nuestras posiciones), responde a dos causas fundamentales. En primer lugar, el Grupo Socialista Libertario no ha hecho públicas, de manera concreta, sus posiciones al respecto del anarquismo como ideología (en el sentido que le atribuía Marx a ésta), así como tampoco ha profundizado en algún documento al respecto. Esto es debido a que, internamente, se están llevando una serie de reformulaciones de carácter programático, así como una revisión general de las posiciones iniciales del GSL. Podrá verse en nuestro sitio electrónico y otros documentos pretéritos que el GSL se reivindica del anarquismo. Sin embargo, los últimos documentos no han mostrado el mismo carácter, pese a que en el texto ¿Qué es el GSL? se menciona que es un «agrupamiento de revolucionarios anarquistas que busca aportar y ayudar en el proceso de clarificación revolucionaria del proletariado»[2]. En segundo lugar, la FICI tiene un desconocimiento de nuestras posiciones porque no se ha mostrado contundente en las discusiones.

En una correspondencia se le mencionó al contacto que «las posiciones revolucionarias no le pertenece a un partido de reivindicación revolucionaria ni a una nomenclatura ideológica, sino le pertenece, gracias a su propia dinámica y naturaleza, al proletariado en su conjunto, en cuanto clase histórica producto de las relaciones sociales, económicas, políticas, etc. del capitalismo. […] Así, el planteamiento revolucionario ya no es marxista o anarquista, sino precisamente revolucionario (conociendo, desde luego, los límites que este término puede tener, pues, en efecto, puede ser utilizado para cualquier cosa)».

Ciertamente, la carta de nuestro militante contiene algunas lagunas teóricas que no se desarrollan. Las tesis allí vertidas son posiciones sin un desarrollo de fundamentos. Esto vasta para saber que la FICCI-FICI de antemano sabía que el GSL estaba —y lo sigue estando— pasando por un proceso de reformulación teórica a nivel orgánico.

El contacto con el que manteníamos la correspondencia nunca desarrolló las posiciones acerca de los planteamientos que se le hacían, así como tampoco atendía con exactitud las posturas que se le mostraron. Existió una carencia de debate con la FICCI, quien nos postergaba las respuestas y no pedía un desarrollo o precisión más profunda de nuestras posiciones. Como resultado lógico de ello, las dos menciones que han hecho a nuestra organización (la primera ubicada en el documento Lucha contra el oportunismo: el anarquismo busca infiltrar al campo proletario. La CCI actual le abre la puerta, redactado por la FICCI, y la segunda ubicada en el texto al cual damos respuesta) han sido resultado no de una profundización de las posiciones del GSL, sino de ideas sobre las mismas; no fueron producto, pues, de un debate serio, sino más bien de impresiones genéricas carentes de profundización.

Consideramos que, pese a que el contacto de la FICI con el que tenemos la correspondencia escribió que esperan nuestras «reflexiones, cuestiones y críticas» en pos de que «sigamos con el proceso de clarificación», la actitud de la FICI no está enfocada a una posición crítica, sino más bien mantiene una mirada ideológica, reiteramos, de la idea que tienen sobre nuestras posiciones. Así, las respuestas críticas, nuestras cuestiones y reflexiones sobre su respuesta no van encaminadas a una reflexión, crítica y cuestiones como se plantea. Su camino va, pues, no en dirección de la reflexión proletaria, sino del sectarismo (aunque nuestro contacto de la FICI mantenga lo contrario) que carcome todo el espíritu de crítica y discusión proletarias, así como también impide el esclarecimiento del proletariado.

En el segundo caso (que la respuesta contiene afirmaciones que el GSL nunca ha hecho y que, por lo tanto, no rebaten sino con la idea que tienen sobre nosotros), responderemos a algunas de las cuestiones que la FICI toca en su carta, a fin de que las organizaciones e individuos que han leído el documento caractericen las posiciones del GSL como las plantea la organización misma. Siendo así, la crítica que hacemos a esta respuesta no sólo es a la FICI, sino también retomamos algunas de las posiciones mostradas por la FICCI.

Enfoque materialista e ideológico en la crítica de la FICCI-FICI

El documento redactado en donde se expresaba la supuesta «infiltración del anarquismo en el campo proletario»[3] de la FICCI nos llenó de asombro. Esto es porque, contrario a como nos lo expresan, el documento no tiene un enfoque crítico ni mucho menos un análisis teórico de nuestras posiciones ni del anarquismo en general como una ideología más compleja. La carta que nos ha enviado ahora la FICI nos ha evidenciado el carácter de las posiciones de ambas organizaciones.

Las críticas que lanzan a nuestra organización son de carácter meramente ideológico: no analizan a profundidad nuestras posiciones. En el documento Lucha contra el oportunismo: el anarquismo busca infiltrar al campo proletario. La CCI actual le abre la puerta, para ejemplificar, la FICCI no analizó las posiciones que desarrollamos en conjunto con la CCI «oficial» —término que utiliza la FICCI y la FICI para su discurso de «degeneración» de ésta— y del Proyecto Anarquista Metropolitano, sino simplemente se limitó a criticar el lanzamiento conjunto de estas posiciones. La «denuncia» que hicieron a la CCI no es por posicionarse políticamente ante la coyuntura de la extinción de Luz y Fuerza del Centro (LyFC), ni por la posición asumida por nosotros de que el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) estaba paralizando la acción proletaria, fungiendo el sindicato como enemigo directo del proletariado. La «denuncia» giraba, pues, en torno a la relación CCI-GSL-PAM.

No dispusieron siquiera, en dado caso, a analizar y criticar las posiciones conjuntas. Fue la farándula su foco de inspiración: «¡La CCI abandona el marxismo y le abre las puertas al anarquismo!», «¡El anarquismo infiltra al medio proletario!» basándose no en las premisas teóricas de las organizaciones que  desarrollaron esa posición y acción conjunta, sino en una mirada ideológica, denunciando —valiosa sea la redundancia en este caso— el acto de la posición conjunta en sí misma, y no las posiciones como una manifestación programática de las organizaciones firmantes.

No es, entonces, una crítica de fondo, sino de forma, disfrazada bajo un pomposo léxico «revolucionario» que pretende «recuperar» la «verdadera» bandera del proletariado. La actitud de la FICCI y la FICI no busca, como tan redundantemente mencionan, la clarificación proletaria. Reina en su discurso una tendencia ideológica, donde no hace un  análisis, desde una óptica materialista, a las posiciones de con quienes está polemizando, sino parte de un juicio premeditado de las ideas que tiene sobre tales organizaciones por reivindicarse del anarquismo. ¿Acaso será este un procedimiento de discusión para la clarificación? Para la FICCI-FICI, en efecto, lo es, y no puede más que asombrarnos lo que mencionan en su documento Lucha contra el oportunismo: el anarquismo busca infiltrar al campo proletario. La CCI actual le abre la puerta:

«La CCI acaba de modificar la organización de las páginas francesas de su sitio web, privilegiando cada vez más la dimensión “foro” propia de Internet y de la ideología que le rodea en detrimento de la dimensión militante de la prensa. De hecho, ya no está organizado alrededor de la aparición de las publicaciones, sino alrededor de los foros en los que todo y no importa quién se expande y extiende con el mayor provecho de la confusión política y en detrimento de la clarificación política y del verdadero debate. En la nueva organización del sitio parecería que la CCI actual selecciona la publicación de los artículos de su prensa»[4].

Para la FICCI-FICI, como se puede observar en la cita anterior, el «verdadero debate» —como lo caracteriza— no es que «todos» se expandan y extiendan, que desarrollen una discusión  que llegue a un proceso de clarificación por medio de una confrontación dialéctica de posiciones. No. Para ellos, el «verdadero debate» consiste en no extender el debate, que quienes tengan una página web apliquen una «dimensión militante» que consiste en que los lectores sean pasivos y no puedan posicionarse en la misma. Las páginas de organizaciones revolucionarias que cumplan con las características en donde se pueda intervenir —que la FICCI-FICI llama «dimensión foro» «propia de la Internet»—, ya no aplican la «dimensión militante» de la prensa. Podremos ver que para la FICCI-FICI, entonces, la clarificación no implica una observación crítica y una intervención de las posiciones de una organización revolucionaria, no como producto de una confrontación dialéctica de posiciones, sino en la recepción pasiva de los posicionamientos de las mismas, justo como lo hacen las organizaciones de carácter estalinistas. La clarificación, ante los ojos de la FICCI-FICI, no es más que la recepción pasiva de sus posiciones.

Como hemos indicado, la «crítica» de la FICCI-FICI hacia organizaciones de carácter anarquista no se basa en una profundización crítica de un análisis con perspectiva materialista, de la profundización de sus bases programático-teóricas. Su premisa fundamental es criticarlas teniendo como base una perspectiva ideológica, es decir, hacer una crítica al anarquismo en abstracto, «como un todo».

Pasaremos a analizar cómo en su documento está muy presente esta noción abstracta de anarquismo, lo que lleva inclusive a posicionarse erróneamente de tal ideología ante diversas vicisitudes históricas y que la lleva a citar a autores de reivindicación anarquista totalmente fuera de lugar y contexto[5].

Caracterización sobre el anarquismo de la FICCI-FICI

Sorpresa es la que nos hemos llevado al leer cómo la FICCI-FICI caracteriza al anarquismo. Quienquiera que desee realizar un estudio con un enfoque materialista y dialéctico, y que desea analizar basándose en premisas objetivas —y no ideológicas—, no debe pasar por alto las mismas metodologías de estudios materialistas (que, dicho sea de paso, seguramente nuestros polemizadores las han de conocer) y, por tanto, no tomar a la ligera las posiciones teórico-programáticas de las organizaciones que se reivindican del anarquismo, así como a teóricos que se reivindican de él.

No es este el espacio para profundizar sobre el origen y la evolución histórica del anarquismo, así como tampoco cuáles fueron las bases materiales que lo han generado. Nos limitaremos solamente a dar algunos apuntes.

Pero pasemos, de una vez por todas y sin tanto preámbulo, a la noción del anarquismo de la FICCI-FICI. Según nos dice ésta en el texto al que respondemos, que

«El anarquismo, desde sus teóricos originales —Stirner, Proudhon—, expresa los intereses de clase de la pequeñoburguesía, la que siempre buscó oponerse a ser aplastada por el rodillo compresor conquistador del capitalismo en el siglo XIX. […] Esta corriente ideológica ha sido más particularmente la expresión de las capas de la pequeñoburguesía que estaba en vías de proletarización»[6].

Vemos, pues, que la FICCI-FICI, al igual que A. Kósichev[7] (estalinista «soviético»), considera a Max Stirner como uno de los «teóricos originales» del anarquismo. Dada la caracterización que hace la FICCI-FICI del anarquismo y de su «origen de clase pequeñoburgués», así como su noción de un «anarquismo homogéneo» (afirmación implícita hecha en contrarréplica a la diferenciación, con la que discrepamos, de los compañeros de la CCI de un «anarquismo oficial» y un «anarquismo internacionalista») resulta, entonces, natural que liguen a Stirner como un ideólogo del anarquismo. En la misma línea teórica, dice el autor antes mencionado:

«Stirner, en tanto que ideólogo de la pequeñoburguesía, reflejaba la protesta del artesano, que añoraba impotente las condiciones “normales” de desarrollo burgués y se indignaba, a la vez, con la gran burguesía, causa de su ruina»[8].

En parte ligado por la ideología pequeñoburguesa de Stirner, este autor posiblemente ha sido ligado al anarquismo por hacer éste la mención de una «anarquía».

«Con la era de la burguesía se abre la del liberalismo. Se quiere instaurar por todas partes lo razonable, lo oportuno. La definición siguiente del liberalismo, expresada en su honor, lo caracteriza perfectamente: el liberalismo no es más que la aplicación del conocimiento racional a las condiciones existentes. Su ideal es un orden razonable, una conducta moral, una libertad moderada, y no la anarquía, la ausencia de leyes, el individualismo»[9].

No nos detendremos en lo que respecta al liberalismo en la cita anteriormente hecha. Esta cita nos sirve como ejemplo para la afirmación de que posiblemente Stirner fue ligado al anarquismo por la utilización de la «anarquía» como «la ausencia de leyes, el individualismo», además de su noción pequeñoburguesa.

En Proudhon también se encuentra la idea de una «ausencia de leyes», oponiéndolas al «contrato libre». Sin embargo, no es ésta una razón teórico-política para ligar a Proudhon con Stirner sin fundamentos concretos.

Nos sorprende aún menos la caracterización que hace Kósichev al respecto de Stirner que la de la FICCI-FICI, puesto que el autor menciona un «anarquismo de Stirner». Al menos —aunque parte de premisas totalmente erróneas al ligar a Stirner con el anarquismo—, reconoce que es «un anarquismo», una tendencia, aunque, erróneamente, englobándolas a las demás. La FICCI-FICI, por el contrario, mete en un saco gatos de todos los colores y, al hacer mención a los mismos, los caracteriza como los «gatos negros» a todos, habiendo cafés, grises, etcétera.

La pretendida homogeneidad del anarquismo que enuncia la FICCI-FICI, no despliega las caracterizaciones intestinas del anarquismo y, en tanto que desconoce sus bases programáticas —aún sean escuetas en algunos casos— tiende a tergiversar sus mismos asientos. Así, aunque a reservas de mantener la homogeneidad, la FICCI-FICI no reconoce tendencias intestinas, a veces contradictorias entre sí, en el anarquismo.

George Fontenis, en el Manifiesto comunista libertario, menciona que «incluso si las revueltas previas al siglo XIX y las ideas de ciertos pensadores sobre la relación entre los individuos y los grupos humanos prepararon el camino al anarquismo, no había ningún anarquismo o doctrina tal hasta Bakunin». Contrariamente a lo que dice el autor, nosotros no consideramos a Bakunin el fundador del anarquismo, sino a Proudhon como su primer teórico. A partir de él se han desprendido tendencias intestinas en el anarquismo.

Decir, por otra parte, que porque en Stirner hay ideas comunes que lo liguen a Proudhon al primero se le puede considerar como anarquista, es un error garrafal que nos llevaría a afirmar que Babeuf era marxista.

Resultado de la caracterización abstracta —y, por tanto, idealista— de la FICCI-FICI sobre el anarquismo, mencionan que «llamar a una “síntesis” entre anarquismo y marxismo, es llamar a una colaboración de clase».

Posibilidad de unificación teórico-ideológica marxismo-anarquismo

La FICI ha mencionado:

«El GSL plantea la “prioridad de la elaboración de un programa proletario”. Sin embargo, considera que éste debería definirse a partir de dos ideologías diferentes, dos ideologías que se habrían desarrollado “paralelamente” en el interior de la clase obrera sin ser ninguna de las dos suficiente por sí sola: Por una parte el anarquismo, el cual considera “incompleto”, y por otro el marxismo el cual —como lo pretenden los anarquistas— tendría aspectos que se opondrían a la clase obrera misma. Partiendo de esta visión, el GSL propone una “síntesis” o, mejor aún, una “superación” de lo que llama despectivamente las “nomenclaturas ideológicas”, para de este modo llegar a una especie de programa proletario “puro” o superior».

Sin fundamentos, la FICI nos atribuye que consideramos la unificación teórico-ideológica del marxismo y del anarquismo. EL planteamiento concreto es la posibilidad de que ello pueda concretarse. La unificación marxismo-anarquismo en sí misma no sólo es un ensueño utópico, sino también es un planteamiento inverosímil.

De lo anterior se desprende que consideramos los aportes teóricos de personajes que se reivindican de una u otra ideología. De más no está decir que la «ideología revolucionaria» no es sinónimo de «teoría revolucionaria». Nuestra posición de superar las nomenclaturas ideológicas no implica, como erróneamente nos lo atribuye la FICI, una unificación marxismo-anarquismo, sino la superación de esta dicotomía. Tampoco consideramos la «prioridad de la elaboración de un programa proletario»[10], sino la prioridad de un programa proletario. Las condiciones mismas que ha engendrado el capitalismo son las que han posibilitado y desarrollado el comunismo como resultado de un avance histórico de la humanidad. Es el proletariado en su conjunto a quien le pertenece el programa comunista, no a un grupúsculo ideológico.

No es, pues, de nuestro interés «elaborar», en base a abstracciones metafísicas, un «programa proletario puro», «superior». En términos concretos, un «programa proletario puro» es un planteamiento reaccionario que de ser planteado no sería más que la encarnación de un culto teológico, como ha sucedido con muchos de nuestros marxistas[11].

Como revolucionarios, no nos queda más que recuperar los aportes de algunos teóricos; recuperación que no es del todo una mezcolanza, sino una unidad programática. La recuperación de estos aportes para intervenir concretamente en la lucha de clases, y aportar al proceso de clarificación del proletariado en su condición de conformación de partido mundial, de clase para sí.


[1] Puede consultarla el lector en la siguiente dirección:

http://fractioncommuniste.org/esp/bci01/bci01_09.php

[2] https://webgsl.wordpress.com/about/

[3] No entraremos en detalles de lo que la FICCI-FICI caracteriza como «medio proletario».

[4] Nota al pie de página ubicada en la página 12 del Boletín de la Fracción Interna de la CCI, no. 48.

[5] No es tiempo ni lugar de una profundización al respecto. Al lector le remontamos a la carta enviada, donde lo que caracteriza una «bancarrota histórica del anarquismo» (farándula de la exageración) que un «fiel» militante anarquista, Piotr Archinov, critica el estado del anarquismo, no es más que una lucha intestina del anarquismo por definir los métodos y la estructura de una organización como fundamento para una intervención en la lucha de clases. El debate, sobre todo, se desarrolló entre Malatesta y Archinov pero, como podrá observarse, también se aplicaba a otros anarquistas que simplemente negaban la organización revolucionaria cambiándola por una «coordinación» de actos violentos, como plantea el insurreccionalismo. En el marxismo también existió un debate sobre los métodos internos de una organización y su estructura, y ello no se le considera como la «bancarrota histórica del marxismo» a la tendencia más jerárquica.

[6] Las negritas son originales en el texto.

[7] Marxismo y anarquismo, A. Kósichev.

[8] Ibid. Las itálicas son nuestras.

[9] El Único y su propiedad, Max Stirner. Las itálicas son nuestras.

[10] La memoria no resulta, en variadas circunstancias, un buen recurso. Nosotros nunca mencionamos la «prioridad de elaboración de un programa revolucionario», como lo atribuye la FICI, sino a la «prioridad de un programa revolucionario». Muy distintos planteamientos.

[11] Quede claro: al igual que en el anarquismo, el marxismo no es un sistema homogéneo.

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