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Bolivia: Gobierno de Evo Morales vs. Oposición derechista, gane quien gane pierde el proletariado. ¡Por la autonomía de clase para luchar contra ambos bandos!

Posted in Todo by gslweb on septiembre 25, 2008

Bolivia ha sido escenario nuevamente de acontecimientos que han puesto las miradas sobre ese país sudamericano que en los últimos años se ha convulsionado en distintas ocasiones. Esta vez, los motivos de la convulsión han sido las acciones de carácter violento que han venido realizando grupos radicales de derecha, opositores del régimen de Evo Morales que son respaldados y financiados por un amplio sector de la burguesía boliviana que discrepa con Morales en cuanto a la forma de administrar el capitalismo en aquel país y que por tanto buscan echarlo del poder, o cuando menos, presionarlo para que éste ceda en las peticiones de mayor autonomía política para las regiones dominadas por la oposición y donde se concentra una mayor parte de la burguesía de aquel país.

Las acciones por parte de estas organizaciones derechistas y fascistoides ya han cobrado la vida de más de 30 campesinos que fueron atacados con armas de fuego mientras se dirigían a un acto político en apoyo de Evo Morales. Estos mismos grupos de derecha han atacado también sedes de medios de comunicación y de organizaciones sociales afines al gobierno de Morales.

¿Pero que está detrás de todo este conflicto? En Agosto pasado Evo Morales ganó un referéndum que ponía a consulta su permanencia en la presidencia del Estado boliviano, a raíz de este triunfo, Morales convoca a una consulta a realizarse en diciembre para ratificar la nueva constitución, apenas aprobada el año pasado y que representa en sí todo el programa del gobierno de Morales.

La nueva constitución, al igual que la pasada, es una defensa integra del capitalismo, es decir, de la propiedad privada, de la sociedad de clases, del mundo de la explotación y la mercancía, no es de ninguna manera una amenaza, ni por asomo, de los privilegios de clase de la burguesía boliviana, que con la presente constitución sigue y seguirá manteniendo al fin de cuentas su dominio sobre los explotados bolivianos, pero entonces, ¿por qué tanto problema al respecto? Los explotadores bolivianos saben perfectamente que su sistema de dominación no será tocado y que Evo no tiene ninguna intención de hacer eso, sin embargo, éste último defiende ciertos puntos que sobretodo a la burguesía rural le incomodan, por ejemplo, en diciembre se pondrá a consulta la ley “contra el latifundio”, que pretende reducir la cantidad permitida de posesión individual de tierras de 10,000 hectáreas a 5000. Además, los departamentos como Santa Cruz, dominados por la oposición derechista, reclaman el derecho a recibir parte del IDH (Impuesto de los Hidrocarburos) que administra el gobierno central. Además la nueva constitución le permite la reelección indefinida a Evo Morales y esto, por supuesto, es algo que no agrada a sus oponentes políticos.

La explicación del conflicto no se puede reducir sólo a las pugnas de ambas facciones (oficialismo y oposición) en el terreno nacional, ésta misma confrontación rebasa las propias fronteras bolivianas y se suscribe en el terreno de los diversos conflictos de intereses de los campos imperialistas. Según Evo Morales, su gobierno cuenta con las suficientes pruebas como para establecer que la derecha boliviana ha recibido fuertes apoyos económicos de parte del imperialismo norteamericano, que desconfía de la amistad de Evo con Hugo Chávez y que por tanto considera al presidente boliviano una pieza incomoda en el tablero político latinoamericano. Y efectivamente, Evo es un aliado de Chávez que a su vez ha venido estableciendo una fuerte relación comercial y política con Rusia, que tiene tejida una fuerte rivalidad con los Estados Unidos, y que con su relación con Venezuela se viene a meter en el propio “patio trasero” norteamericano, abasteciendo de armas de alto poder al Estado venezolano.

Evo Morales y la oposición derechista: Enemigos por igual del proletariado.

Las acciones de los grupos de la oposición han dejado bastante claro su carácter ultra-reaccionario y por completo contrario a los intereses de las masas explotadas bolivianas, y para muestra está el terror que descargaron sobre la movilización de los campesinos indígenas que fueron masacrados en el departamentos de Pando, donde estos grupos han actuado con financiamiento de la burguesía local y del imperialismo norteamericano, y con el amparo de Leopoldo Fernández, prefecto del departamento ya mencionado donde ocurrió este crimen y que pertenece a la oposición.

Pero si es obvio y evidente el carácter nefasto y anti-proletario de la derecha, lo es así al mismo tiempo el de la izquierda burguesa que ahora gobierna en Bolivia. La izquierda del capital a nivel mundial, apenas han comenzado a actuar los grupos de derecha, se ha aprestado a llamar a “defender la democracia” en Bolivia, es decir, a defender al Estado boliviano y a su gobierno, como si éste, al igual que la derecha, no fuera enemigo de la clase trabajadora boliviana.

Quienes llaman a defender al gobierno de Evo Morales parecen olvidar que apenas el pasado 5 de Agosto fueron asesinados por las balas de la policía dos mineros en una movilización realizada por este gremio que exigía un mejor sistema de pensiones, la movilización fue violentamente reprimida a las órdenes del gobierno. Anteriormente ya una huelga minera había sido también duramente reprimida y las instalaciones de la mina militarizadas.

La propia burguesía de todos los demás países del cono sur ha sabido reconocer el buen trabajo de Evo como defensor del sistema capitalista en la reunión celebrada hace apenas unos cuantos días y a raíz de esta crisis, en la ciudad de Santiago, en Chile, donde todos los presidentes de la UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas), coincidieron en respaldar al régimen de Morales y se pronunciaron por la defensa de la democracia burguesa en Bolivia. El que todos los demás gobiernos capitalistas den su apoyo a Morales, que gobierna un país que cuenta con relaciones comerciales que involucran a la burguesía de esos países, es una clara muestra de que saben que Morales no es ninguna amenaza para el capitalismo, y que consideran que para administrar esos negocios Evo hoy por hoy es el indicado, aunque tampoco dudamos que se pudieran entender con la derecha boliviana en el hipotético caso de que lograran derrocar a Evo Morales. La burguesía y los Estados, en función de mantener en pie el sistema del lucro y la dictadura de la plusvalía, se entienden perfectamente más allá de sus particulares inclinaciones hacia derecha o izquierda.

Quien más fuertemente se ha pronunciado por el apoyo de Evo Morales es Hugo Chávez, quien sabe que Evo es uno de sus aliados para desarrollar por América Latina su proyecto de “socialismo del siglo XXI”, que no es otra cosa más que el mismo sistema capitalista con una mayor intervención del Estado en la participación y regulación económica. Es el viejo modelo capitalista semi-estatista presentado con nuevos nombres por nacionalistas burgueses como Chávez y Morales.

El mismo Evo Morales y su vicepresidente, Álvaro García Linera, han declarado que su proyecto no pretende eliminar al capitalismo, sino por el contrario, crear un “capitalismo andino”, en otras palabras: explotación del proletariado, dominación de clase y desigualdad, pero a la “andina”.

Es urgente y vital que los explotados afirmen su independencia de clase frente a todos los bandos de la burguesía.

Como decíamos casi al principio, esta disputa inter-burguesa en la que se entremezclan intereses económicos por el control de los recursos provenientes de los impuestos de los hidrocarburos, la lucha por control territorial dentro del propio Estado boliviano y dos visiones distintas de cómo administrar al capitalismo, es en gran medida una forma por parte de la oposición de presionar a Evo Morales y obligarlo a ceder en algunas de sus peticiones. Esto queda en evidencia cuando después de la violencia por parte de los grupos de ultraderecha que dejó decenas de muertos, el gobierno se ha visto en la necesidad de sentarse a dialogar con la oposición.

De este dialogo la clase trabajadora boliviana no puede esperar nada bueno, no es más que una negociación entre dos bandos en pugna que no tienen nada que ver con los intereses de clase de los trabajadores. La clase trabajadora boliviana ha demostrado en los últimos años una gran combatividad y un gran entusiasmo por luchar para cambiar su realidad, después de estar por años y por años condenados, gracias al capitalismo, a la más feroz de las miserias. La gran debilidad de los trabajadores bolivianos ha sido precisamente la de no haberse podido desmarcar hasta ahora de la burguesía nacionalista, por ello ésta ultima ha podido arrastrar una y otra vez a los explotados a defender causas burguesas, como las estatizaciones o el apoyo electoral a Evo Morales, y ahora a su gobierno.

La combatividad proletaria debe ser desatada pero de manera autónoma, luchando contra la derecha facistoide y contra el régimen nacionalista burgués de Evo Morales por igual. La explosividad y los ánimos de lucha de los trabajadores bolivianos adquirirán un gran potencial revolucionario en la medida en que esos ingredientes se combinen con la autonomía de clase necesaria, sin ésta, esa combatividad sólo seguirá siendo utilizada para lanzar a los proletarios como carne de cañón de lado de algún bando capitalista u otro.

Es necesario también que esta autonomía comprenda una ruptura con la COB, la central sindical que durante años se ha presentado con un discurso bastante “radical”, y que ahora conduce a los trabajadores bolivianos a una alianza con el gobierno. El 17 de septiembre la COB firma un Acuerdo por la defensa de la democracia, la unidad y la integridad del país” con Evo Morales con vistas a arrastrar al proletariado a defender el “capitalismo andino”, y con el típico veneno nacionalista que caracteriza a la contrarrevolución se defienden acuerdos reaccionarios en los que se reproduce abiertamente la ideología burguesa. En dicho acuerdo se llama a “defender la unidad de la patria”, se saluda “el proceso revolucionario” de “nuestro hermano Evo Morales para construir una patria nueva”, todo esto a través de “una nueva Constitución Política del Estado”. En general el acuerdo es toda una noción de colaboración de clases y de reformismo nauseabundo sintetizado en 7 puntos.

Por esto hacemos énfasis en la necesidad de la construcción de un movimiento autónomo de los trabajadores (indígenas, blancos y mestizos por igual), autoorganizado, que tome en sus propias manos las luchas contra los explotadores y que, en vista de que sus propias vidas corren peligro por las acciones violentas de las bandas armadas de ultraderecha, sepa también auto-organizar la legitima autodefensa de clase, frente a las bandas paramilitares de la derecha y frente a la represión estatal de izquierda.

GSL.

(09/2008)

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Redactado para Acción Internacionalista No. 2

Escríbenos: enlace.gsl@gmail.com

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2 comentarios

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  1. P.O.R. Sucre-Bolivia said, on diciembre 24, 2008 at 1:38 pm

    LA CLAVE PARA UNA SALIDA REVOLUCIONARIA AL CONFLICTO BOLIVIANO: CONSTRUIR LA INDEPENDENCIA POLÍTICA DE LAS MASAS FRENTE A LAS DOS EXPRESIONES DE LA POLÍTICA BURGUESA

    Lo que pretendemos hacer es un análisis sobre la situación boliviana desde la posición del marxismo revolucionario. Debemos declarar que los motivos de esta intervención también fueron engendrados a partir de un artículo aparecido en Internet de Jose Antonio Gutierrez Danton, un militante del anarquismo, en las que se pronuncia sobre Bolivia y le agrega algunas declaraciones injuriosas contra el trotskismo boliviano. El comentario paraece más abajo.

    La naturaleza de la pugna gobierno-oposición de derecha

    Alrededor de este problema, capital porque ha definido la coyuntura política boliviana de los últimos meses, los diferentes partidos y organizaciones políticas demuestran realmente el contenido de la política que desarrollan. Una correcta caracterización del gobierno del MAS es la piedra de toque para definir la intervención de los grupos políticos en el escenario. El POR boliviano, durante la campaña electoral para las elecciones del 2006, de las que Evo Morales terminó victorioso con un impresionante 54%, ha venido sosteniendo que el MAS y su caudillo, es un partido que representa a la pequeña burguesía arruinada y empobrecida de la ciudad y fundamentalmente del campo. Y dado que para los marxistas revolucionarios, el carácter de una clase social es un concepto concreto, la pequeña burguesía, por su existencia social, no puede desarrollar una política independiente de clase pues oscila entre las posiciones políticas del proletariado revolucionario y de la burguesía. El MAS ha nacido como un instrumento forjado por la burocracia sindical campesina y por las ONGs declarando su apego y respeto a la propiedad privada en todas sus dimensiones (pequeña, mediana y grande). Toda su política, entonces, está determinada por este aspecto, que a Jose Antonio Gutierrez le parecen simplemente cuestiones abstractas.
    Por su parte, el peso específico de a burguesía boliviana esta sentado por su carácter intermediario respecto al imperialismo, por lo que políticamente la burguesía boliviana expresa las posiciones del imperialismo, principalmente yanqui.
    Los analistas burgueses (ya sean promasistas o reaccionarios consumados), así como todos los reformistas, están de acuerdo en que la pugna MAS- Media Luna refleja una pugna de distintas “visiones de país”. El POR ha sido la única organización política boliviana que ha manifestado que la pugna entre el MAS y la derecha es una de tipo interburguesa, todo porque el Evo y el MAS expresan a la pequeña propiedad privada y la burguesía, cuyo segmento más fuerte es la burguesía agroindustrial de Santa Cruz, expresa la gran propiedad privada. ¿Eso quiere decir que el trotskismo boliviano (el POR) no diferencia entre Evo y a los reaccionarios de la media luna? Preguntará exaltado Gutierrez, nosotros le respondemos que sí, pero que la diferencia estriba sencillamente en que Evo quiere aplicar medidas semiestatales en el control de la economía sin buscar modificar la estructura del estado burgués y su oponente es de cuño extremadamente neoliberal. Esta diferencia de matiz, no sustancial entre Evo y la Media Luna (puesto que no existe una salida burguesa al neoliberalismo, sino sólo diferencias de grado en la aplicación del mismo) no puede confundir a los revolucionarios y éstos tienen que hacer el mayor de los esfuerzos para mostrar al pueblo explotado la esencia proburguesa de la política masista, todo porque los revolucionarios no debemos confundir a las masas con disquisiciones de segunda importancia sino mostrarles de cuerpo entero el carácter conciliador, y en última instancia, derrotista sobre las masas de la política masista.
    Los hechos ocurridos en septiembre del 2008 confirman nuestra lectura del conflicto gobierno-oposición de derecha. El que finalmente no se haya consumado el golpe organizado por cívicos y prefectos y financiado por el imperialismo yanqui, no se dio por la intervención del gobierno, ni siquiera por la intervención espontánea de las masas. El gobierno de Evo, no sólo vio de brazos cruzados el saqueo de instituciones estatales, la voladura de un gasoducto en Villamontes, la golpiza a campesinos pobres en Santa Cruz, como corolario también envió al matadero a los campesinos de Pando que fueron víctima de una sangrienta masacre, sino que hizo esfuerzos sobrehumanos para contener una espontánea movilización antifascista que iba germinando en los sectores más radicalizados de las masas. ¿Qué significó esto? En realidad tres cosas: que la derecha boliviana, agotada políticamente, se puso sola las zancadillas para caer derrotada por sus propios errores, ya que Morales y su gobierno no movieron un dedo para que ocurra esta derrota. En segundo término, significa que las masas, bajo la conducción del MAS son llevadas fatalmente a la derrota y finalmente que ambos temen con la misma intensidad un alzamiento de las masas. Quien no aprenda de esta lección y se haga llamar revolucionario, es sólo un charlatán, porque en vez de estar escudriñando las diferencias entre uno y otro bando de la política burguesa, y no denunciar el carácter nefasto que tiene para los explotados la política masista, no es un aliado sino un enemigo de los intereses de la clase obrera.

    El papel del imperialismo

    Compartimos con quienes identifican la pugna interburguesa boliviana con intereses coyunturalmente contradictorios entre distintas fuerzas imperialistas. De hecho, es evidente que éstas contradicciones han influido de sobremanera en el desarrollo del conflicto. Pero de ahí a sacar conclusiones de que se estuviera conformando “un bloque de poder regional que pretende impulsar un capitalismo con su eje dinámico en el sub-continente mismo y no que sencillamente responda a las necesidades de los mercados europeos o norteamericanos”, como dice Gutierrez, es simplemente un despropósito, y políticamente el planteamiento encaja perfectamente con cualquier programa estalinista, pues éste sostiene la posibilidad de un desarrollo independiente del capitalismo en las colonias y semicolonias.
    Desde el punto de vista político, la intervención de UNASUR sobre el conflicto boliviano se puede entender como el clásico miedo que tienen las élites regionales (sean de “izquierda” o de derecha) ante un posible levantamiento de las masas que potencialmente estuviesen dispuestas a rebasar los estrechos diques del reformismo masista y como otro tipo de estrategia del imperialismo por reguardar sus intereses.

    La naturaleza de la burguesía boliviana

    El último de los argumentos de Gutierrez para justificar su apoyo al gobierno del MAS es que él ve contradicciones histórico culturales entre los dos polos de la burguesía boliviana como un factor determinante. Claro está que la clase dominante boliviana es extremadamente parasitaria, una burguesía compradora acostumbrada a mamar de la leche del estado y acumular riquezas mal habidas en base al despilfarro de los recursos fiscales y en base a las migajas que le arroja la presencia económica del imperialismo. Alrededor de esta estructura de clase, la burguesía boliviana ha construido su identidad psicológica clasista en base a la herencia dejada por la cosmovisión del conquistador español. Los actos racistas acaecidos en Santa Cruz, Pando, Sucre, etc., en los que se vieron involucrados sectores de la pequeña burguesía citadina, profundamente influenciada por la ideología racista de la clase dominante, reflejan a su modo la permanencia del ambiente colonial en vastos segmentos de la burguesía y pequeña burguesía.
    Este fenómeno, innegable ante los ojos de quien conozca la realidad social boliviana, es usado y manoseado por el masismo y sus seguidores. Haciendo uso de un extremado simplismo, los promasistas arguyen que las modificaciones constitucionales, como inclusión de un largo capítulo de derechos indígenas o la autonomía indígena, suponen nada menos que una “pesadilla” para la oligarquía racista.
    Asumir las reformas legales como armas capaces de, en sí mismas, causar pesadillas a la clase que administra el estado burgués y cuya constitución defiende y legaliza la explotación burguesa, es un subjetivismo imperdonable. Gutierrez debiera saber que la actual constitución aprobada en 1967 siendo de espíritu nacionalista, estatista en el régimen económico, no fue ningún impedimento para que la burguesía, obediente del imperialismo, pisoteara su propia constitución y realice reformas neoliberales vendepatrias.

    ¿Cuál el camino para la construcción de la independencia de clase?

    Es sorprendente cómo Gutierrez conjunciona una ecléctica suma de ideas, algunas típicas del stalinismo (la concepción etapista de la revolución) como cuando insinúa que combatir la política masista es ser servil a la derecha, con un revolucionarismo abstracto, como cuando hace declaraciones líricas a favor de la independencia de clase del proletariado.
    La materialización de esta independencia, es sin duda, no un buen deseo subjetivo sino una necesidad imperiosa, pero mientras exista confusionistas que en vez de hacer esfuerzos para aclarar a los explotados la esencia burguesa del MAS y la derecha, se pierden en devaneos intrascendentes, declararse a favor a de la independencia de clase de los trabajadores no es más que una pose.
    Dado que el conflicto MAS-Media Luna ha sido caracterizado por nosotros como una pugna que encarna los intereses de la pequeña y gran propiedad, el desarrollo de éste está definido por la ausencia física y política del proletariado como clase. La clase obrera boliviana y su vanguardia el proletariado minero, que viven una coyuntura de recomposición orgánica, ha tenido una sola importante participación el 2008 y ha sido en las luchas junto a otros trabajadores (maestros, fabriles, etc.) por la aprobación de una ley de pensiones que anule la capitalización individual que dejó el régimen neoliberal y que está siendo defendido a capa y espada por el gobierno que reprimió brutalmente a los obreros de Huanuni dejando un trágico saldo de dos muertos (algo que casualmente ni siquiera se molestan en pronunciar ninguno de los promasistas “revolucionarios”).
    La base social del gobierno conformada por pequeños propietarios, es incapaz de llegar por sí misma a desarrollar una política revolucionaria en tanto esté desligada de la dirección de la clase obrera. Por eso la alianza obrero-campesina es el factor fundamental para crear un movimiento social revolucionario.

    Nuestra respuesta respecto a las calumnias

    Hemos visto cómo las posiciones serviles al reformismo, como las que maneja Antonio Gutierrez, convierten a las personas y partidos políticos en orgánicos aliados de la política burguesa y en charlatanes de la revolución. En el caso del anarquismo, no estamos sino hablando, como bien dijo Trotsky y en algún momento lo afirmó el mismo anarquista Rocker, de un liberalismo pequeño burgués radical. El puente que recorren los anarquistas del revolucionarismo abstracto (incluído el ultrismo) hasta posiciones de liberal adocenado, del tipo de Gutierrez, es un derrotero absolutamente natural de esta doctrina. Quizá el español García Oliver sea uno de los ejemplos más ilustres (que pasó de tirabombas a ministro del gobierno de la contrarrevolución española).
    Ahora bien, el charlatán y el difamador son uno mismo. Antonio Gutierrez, a quien conocemos personalmente, lanza calumnias gratuitas contra el trotskismo. Lo peor para Pepe Toño, es que además de no conocer la realidad boliviana, es un mal mentiroso. Primero porque él afirma que “vio personalmente” cómo algunos trotskistas en Sucre se aliaron a la derecha por medio de la consigna de “capitalía plena”. Líneas arriba dice, empero, que la última vez que estuvo en Bolivia fue el 2006, cuando en realidad los conflictos de capitalía se desataron en Sucre el 15 de agosto del 2007, es decir cuando Gutierrez no estaba en Bolivia, y por ende, no pudo ver “personalmente” nada. Ahora bien, y lo más importante, la posición de la regional del POR en Sucre fue declarada multitud de veces y públicamente, como corresponde. Conocen todos, que en el caso de la Universidad, la organización paralela al POR; URUS, controlaba dos centros de estudiantes y además controlaba la Federación de Estudiantes de la Universidad Pedagógica. Actualmente no controla ninguno, y la razón está, precisamente, en la negativa pública de los dirigentes trotskistas de participar en la movilización derechista de capitalidad plena, esto pese a la enorme presión de las bases. Si los trotskistas hubiésemos cedido a los prejuicios y contemporizado con los errores políticos de las bases, hubiésemos sido reelegidos como dirigentes estudiantiles, no cabe duda, pero como hicimos todo lo contrario y dejamos sentadas bien nuestras banderas de lucha, fuimos momentáneamente abatidos por el vendaval derechista en Sucre. Reaccionarios, masistas o cualquier persona que haya visto personalmente los sucesos en esta ciudad puede dar cuenta de ello.

    COMENTARIO

    Comentarios sobre Bolivia y elementos de debate para el anarquismo organizado

    author by José Antonio Gutiérrezpublication date Sun Sep 28, 2008 19:20Report this post to the editors

    Estimados compas, junto con saludar su declaración y esperando que la situación de las luchas mexicanas vaya con el viento a favor del campo popular, quiero hacer una serie de observaciones con el ánimo de debatir ciertos elementos que han sido tratados en tres declaraciones sobre la crisis boliviana publicados en este portal (GSL, FAG, OCL). Creo que la discusión de estos elementos nos debe servir para ayudar a desarrollar teoría y práctica, y espero que la discusión se mantenga con altura, sin caer en recriminaciones (como ya se insinúa en los comentarios anteriores y como es tan frecuente en nuestros círculos donde se carece de una cultura del debate).

    1. Respecto al marco internacional dentro del cual el conflicto se desarrolla: creo que todos los artículos mencionan la presencia de intereses extranjeros, imperialistas (los EEUU, claramente) o sub-imperialistas (Brasil), o de un proyecto regional nacional-capitalista (Venezuela). En cuanto al campo imperialista, es importante aclarar que, con la decadencia de los EEUU en el plano internacional, América Latina está en condiciones de convertirse en un campo de batalla entre distintas potencias que están tratando de ocupar el vacío que el desplome del Tío Sam va dejando. Tenemos a China tomándose los mercados latinoamericanos con el pragmatismo clásico de su modelo económico; a una Rusia entrando a una alianza estratégica con Venezuela; a una Unión Europea que tambien desde hace rato se viene tomando ciertos enclaves en los mercados nacionales (principalmente, capitales españoles en sectores como contratos públicos y servicios), y que avanza Acuerdos de Asociación como una manera de meter sus propios términos para el libre comercio. La disputa del botín, probablemente, recrudecerá las tensiones regionales.

    Pero la ingerencia primordial sigue estando por mano de EEUU que tiene su puesto de avanzada en Colombia, donde la oligarquía ha consolidado una posición de fuerza como en ninguna otra parte y donde posee una agresividad que traspasa las fronteras. Con el agotamiento del impulso del ciclo de protestas populares iniciado en el período 1998-2000, la oligarquía y el imperialismo norteamericano tratan desesperadamente de ganar terreno perdido. Esa es la batalla que hoy se libra en Bolivia. Y una victoria de la oligarquía boliviana significa una clara señal hacia el resto del continente. Este peligro no puede ser minimizado. Lo que se juega en Bolivia (como lo que se juega en Colombia) tendrá repercusiones hemisféricas de proporciones.

    2. Es importante destacar que la “solución” momentánea a la crisis desatada tras la masacre de Pando, se encontró en Santiago de Chile, en una reunión de Unasur, lo cual viene a confirmar la pérdida de influencia regional de los EEUU. Tan sólo dos años atrás, esta crisis se hubiera discutido en Nueva York mediado por el departamento de colonias norteamerciano, es decir, por la OEA. Esto demuestra, además, que se está conformando un bloque de poder regional que pretende impulsar un capitalismo con su eje dinámico en el sub-continente mismo y no que sencillamente responda a las necesidades de los mercados europeos o norteamericanos. Esta perspectiva no debe dejar de ser inquietante para los EEUU, aunque constituye una alternativa aceptable, en oposición al surgimiento de alternativas genuinamente socialistas; sin embargo, su apuesta sigue siendo por títeres que puedan controlar directamente, como las oligarquías colombianas y bolivianas. Para los países de la Unasur, un golpe de la oligarquía boliviana, aún con el resplado de Washington, sería inaceptable por las implicancias que tendría -abriría decididamente una brecha para la batalla frontal contra el capitalismo-, pero una solución desde abajo, de carácter popular, también es inaceptable por el mensaje que enviaría a la clase trabajadora latinoamericana. En consecuencia, la solución momentánea al conflicto manda un mensaje claro a la oligarquía camba, pero también raya la cancha con claridad meridiana, para que el conflicto no desborde a una crisis revolucionaria.

    3. No creo que la oligarquía boliviana y el gobierno populista de Evo estén en desacuerdo, como afirma esta declaración, meramente en la manera de “administrar” el capitalismo. Creo que hay otros aspectos que juegan un rol, aspectos incluso de orden histórico y cultural. El hecho de que el MAS represente un gobierno puesto en el poder gracias a una serie de movilizaciones populares que golpearon al corazón de la oligarquía y que de una u otra manera frenaron, aunque fuera parcialmente, el proyecto neoliberal que habían trazado desde mediados de los ’80 convierte a Evo (la figura visible) en su enemigo a muerte. Además, si bien la burguesía es definida según parámetros universales (propiedad de los mediso de producción, etc.), en cada coyuntura o región se presentan particularidades que dan caracteres específicos a la lucha de clases y que no pueden ser ignorados. Aunque Evo hable del capitalismo andino y amazónico, un presidente “indio” no va a ser, jamás, aceptable para una burguesía racista que por siglos (y heredando el pesado legado de la colonia) no ha tenido que compartir su “finca” con nadie. El reformismo tiene márgenes má amplios en ciertos países que en otros. En el caso boliviano, la burgeusía testaferra no tolera la menor reforma social, que ponga en riesgo lo más mínimo de su supremacía absoluta. Quien conozca la burguesía boliviana puede dar fe de esto.

    Por ello aunque se diga que, en teoría, la nueva Constitución boliviana no representa una amenaza al capitalismo en cuanto tal, si representa una amenaza a una oligarquía que se ha reproducido por siglos en ciertas condiciones históricas que apenas sí han cambiado en lo fundamental. Temas como la reforma agraria, o incluso, el pleno reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, se constituyen en verdaderas pesadillas para esta clase parásita, colonial y racista. Estas cosas creo que son importantes tenerlas en consideración (en vez de un análisis muy abstracto del capitalismo como sistema) pues creo que explican mucho de la reacción desmedida de la oligarquía boliviana.

    4. Respecto a la afirmación de que “Evo y el MAS son enemigos por igual del proletariado que la derecha”, yo tengo mis reservas. Creo que de una u otra manera, se echa a un mismo saco dos grupos políticos con enormes diferencias, incluso en su sustrato de clase. Creo que es necesario entender las diferencias que existen tanto en el bloque político-económico en el poder (incluso en el seno mismo de la burguesía), como entre los sectores que, desde la lógica de una alternativa capitalista (de diferentes matices) se oponen: en este caso, la oligarquía ultra-reaccionaria y el reformismo masista. Sólo entendiendo estas diferencias, podemos encontrar una línea correcta de intervención revolucionaria.

    Fabián, en su respuesta un tanto iracunda a un comentario ácido sobre el tono de la declaración, sacó a colación el tema de Stalin y los Frentes Populares. Creo que es acertado decir que el frentepopulismo es una teoría que desconocía la naturaleza y el carácter real de la burguesía ante la amenaza cierta del fascismo. Pero la teoría anterior al frente populismo (adoptada en el VII Congreso de la Komintern en 1935, cuando Hitler ya había ascendido al poder), que se implementó en el congreso de 1928 (y de la cual Stalin fue uno de sus máximos exponentes y teóricos) tiene muchos ecos con lo que se plantea en esta declaración: era la tésis del “Socialfascismo”. En resumen, esta tésis planteaba que tanto el fascismo, como la socialdemocracia en el poder (el gobierno de Bruning era inaugurado ese mismo año) eran “dos caras de una misma moneda, que no se contradecían, sino que se complementaban, ya que ambos eran modelos capitalistas y burgueses, y que la lucha contra el fascismo comenzaba por la lucha contra la socialdemocracia”. Esta tésis fue desastroza y mientras en PC alemán se dedicaba a atacar, incluso físicamente, a la socialdemocracia, permitió el ascenso al poder del fascismo por omisión -y las consecuencias fueron gravísimas. Al parecer, la tésis del socialfascismo con la del frentepopulismo son opuestas, pero en realidad comparten el mismo pecado, que es la ignorancia de las diferencias reales al interior de la burguesía o del bloque en el poder. La tésis del “todos son lo mismo” (fórmula favorita de los anarquistas en tiempos de elecciones) puede cumplir un rol de agitación, pero no nos ayuda a entender mejor la política y la lucha de clases concretas en un determinado momento -por lo demás, el más desprevenido observador se da cuenta de que socialdemocracia y derecha conservadora no son lo mismo, aunque no tengan necesariamente una contradicción “antagónica” (utilizando una categoría maoísta), y tal afirmación ante las masas es indefendible y carece de sentido común.

    Esta aclaracion la hago, pues el trotskismo boliviano tiene en la línea de Guillermo Lora a su principal exponente. El POR (el partido de LORA) es un fenómeno netamente boliviano y es el partido más grande del trostkismo en ese país, pero fuera de Bolivia es irrelevante. Probablemente los análisis que Fabián conoce de Bolivia son de grupos trotskistas internacionales no vinculados al “lorismo”. Pues, aunque no he leído declaraciones del POR en el actual contexto, la última vez que estuve en Bolivia (2006) la postura de Lora era clara en el sentido de que no apoyaba ni críticamente al masismo, y no llamaba a parar el golpe que ya comenzaba a perfilarse, sino que esperaba que la eventual caída de Evo las masas automáticamente iban a construir el socialismo -un poco la ilusión trotskista de que la “burocracia” es el último dique de contención de las masas revolucionarias (tras la caída del muro de Berlín, muchos trotskistas esperaban el levantamiento del proletariado que no llega aún). Esto es relevante, pues muchos muchachos vinculados al POR terminaron pasándose abiertamente al golpismo y a la reaccion conservadora (en Sucre, particularmente, mediante el apoyo a la capitalía plena, uno de los puntos de los primeros ataques racistas). Esto es algo que lo ví personalmente: como alentaban cada movimiento contra el MAS, sin importar su contenido político, y de tanto anti-masismo, terminaron apoyando al fascismo, tal cual el PC alemán lo hizo inconcientemente en su lucha contra los “socialfascistas” después de 1928.

    Obviamente, esto es un tema muy complejo, porque requiere de entender al masismo y al gobierno de Evo de manera que no creo, actualmente, estar en condiciones personalmente de hacerlo y quizás un buen debate pudiera ayudar a esclarecer ciertos elementos. Pero claramente, la estrategia del MAS es una estrategia reformista, sustentada en la necesidad de democratizar al Estado (burgués, aclaro para que no queden dudas) y la estructura del ingreso, de disminuir la dependencia económica mediante la recuperación de las riquezas naturales, la cual se sustenta en las masas empobrecidas del campo y la ciudad, las cuales le entregan un apoyo impresionante como se ha visto en el referéndum de Agosto. Claramente, no es lo mismo a la oligarquía camba, de cuño fascista y que en el fondo refleja a lo más reaccionario de la oligarquía gamonalista latinoamericana.

    Entender esta diferencia no nos hace menos anarquistas ni menos revolucionarios, pero nos entrega ciertos elementos para poder desarrollar una línea revolucionaria y libertaria de intervención en el conflicto boliviano, que, por una parte “frene el golpe” (lo cual es una urgencia), a la vez que no nos ate de manos ante la estrategia reformista del MAS y nos permita desarrollar una alternativa genuinamente socialista, en el sentido integral del término.

    5. El punto más importante en el que insiste la declaración, es en el de la necesidad de la autonomía de clase (y le agregaría, de la autonomía política de los sectores revolucionarios y libertarios). Importante como es destacar este punto, tampoco podemos dejarlo como una sencilla consigna lanzada al viento sin entender la realidad del pueblo boliviano y la propia dinámica de la clase popular en Bolivia (cuya composición es el 100% india o mestiza, al menos, en el área andina). Existen organizaciones populares de larga tradición en el seno del pueblo boliviano (como la COB) y otras más recientes (como la Coordinadora de El Alto) que han jugado un rol positivo y no tan positivo en diferentes momentos. Los niveles de combatividad y participacion son altísimos, y sin embargo, como correctamente demuestra la declaración, no se ha podido desenmarcar este pueblo de alternativas reformistas de inspiración burguesa. Y no es que le hayan faltado ganas: constantemente uno escucha llamados a la independencia de clase, a la democracia directa, a romper con el capitalismo, y son llamados sinceros. He escuchado de boca de no pocos compañeros, su frustración al haber demandado por años un sistema diferente, desde la base, con participación masiva, para quedar enredados en el tinglado autoritario del Estado k’ara (de los blancos en aymara, por extensión se usa como sinónimo de burgués) y quedar enredados en discusiones de pasillo sobre la Constitución real mientras el poder sigue residiendo en otra parte, lejos del pueblo. El problema principal es que estas soluciones no se improvisan cuando estalla el próximo levantamiento nacional.

    La primera necesidad para mantener la autonomía, en mi opinión, no es cortar con la COB, organización que representa el vacío de estrategia revolucionaria a todos los niveles (es más síntoma que causa), sino que los sectores revolucionarios y libertarios no vacilen en formar su propia organización y en forjar, al calor de la lucha, un programa específico que entregue soluciones al aquí y al ahora, con perspectiva revolucionaria y con miras a desarrollar la sociedad libertaria. Ese es el primer paso para poder cristalizar las tendencias libertarias, horizontalistas y combativas que existen en el pueblo boliviano en sobrada medida, en una orientación efectivamente revolucionaria. Obviamente, esto no ocurrirá de un día para otro, pero sí constituye una necesidad urgente. De igual manera, no es un proceso que pueda darse al margen del proceso de lucha y de las organizaciones de masas del pueblo (aún con sus contradicciones y sus vacilaciones), pues esto es primordial para poder convertir el proceso de convertirse en alternativa en un aprendizaje práctico.

    Bueno compas, me extendí bastante, pero creo que eran muchos los elementos que quería debatir, con ánimo totalmente fraternal y constructivo. Entiendo que la situación crítica del presente requiere que discutamos con altura y con elementos, y no quería tampoco lanzar una respuesta meramente superficial al esfuerzo que ustedes han realizado. Un saludo libertario.

  2. disc Los Campesinos said, on abril 8, 2009 at 4:08 pm

    Los Campesinos. Youtube hot…

    The group gave their first concert on 8 May 2006 at a school club night; they went on to play a bunch of increasingly favorite gigs around Cardiff….


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